domingo, 30 de junio de 2019

LLAMADOS A LA LIBERTAD

Base de la dignidad de la persona humana



En el domingo 13-C del TO, 30-VI-2019, se escucha a Pablo que dice: Para esta libertad, Cristo nos ha liberado (…) no os dejéis sujetar de nuevo bajo el yugo de la servidumbre. Porque vosotros, hermanos, fuisteis llamados a la libertad, pero que esta libertad no sea pretexto para la carne (Gálatas 5, 1. 13-18).

Recuerda en otra carta que “también la misma creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8, 21). En la sinagoga de Nazaret, Jesús comentó el pasaje de la Escritura que había leído y que (casualmente) decía que “el Espíritu del Señor está sobre mí (…) para poner en libertad a los oprimidos” (Lc 4, 18).

La verdadera libertad no es libertinaje. Es fácil equivocarse como Juan y Santiago que en una ocasión dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma? Y volviéndose, les reprendió (Lc 9, 51-62).

Los beggini se citan por primera vez en una crónica de Colonia (1209) englobando cátaros, panteístas y quietistas del norte de Francia. Exaltaban la pobreza voluntaria y practicaban la libertad de espíritu y de la carne (el amor libre).

Francisco recordaba quela catolicidad (es) fermento de unidad en la diversidad y de comunión en la libertad" (Veritatis gaudium, 4).

Juan Pablo II se refirió también a ella y en el ámbito de la inteligencia de la fe o en el trabajo científico de los teólogos afirmando que “la Iglesia no propone una Filosofía propia ni canoniza una filosofía particular (…) En diferentes contextos culturales y en diversas épocas se han alcanzado resultados que históricamente ha provocado la tentación de identificar una sola corriente con todo el pensamiento filosófico” (Fides et ratio).

Juan Pablo II también habló de la libertad de los hijos de Dios aplicada al diálogo ecuménico escribiendo que “cada vez más adoptan conjuntamente posiciones, en nombre de Cristo, sobre problemas importantes que afectan a la vocación humana, la libertad, la justicia, la paz y el futuro del mundo, elementos constitutivos de la misión cristiana” (Ut unum sint, 1995).

El Papa polaco insistía en el tema de la libertad que parece que en la práctica cuesta bastante quererla y respetarla, y recordaba el legítimo pluralismo que debe haber entre l@s cristian@s (Christefidelis laici, 6).

Ginés de Sepúlveda fue un teólogo adversario de Bartolomé de Las Casas que se le opuso por su frase célebre de que “vale más un indio pagano y vivo, que cristiano y muerto porque el cristianismo da al hombre una libertad y una dignidad tan grandes que, sin respeto a ellas, ya no vale la religión”.

Mientras Jesús iba de camino cuando los samaritanos no le dieron alojamiento, se le acercaron tres hombres que querían seguirle. Ese “sígueme” es la clave del cristian@ como recordaba Juan Pablo II en Redemptor hominis (RH, 21) considerando que respondemos al sígueme a veces con poca responsabilidad y mucha incoherencia… pero con libertad y por ella. Es un seguir a Cristo parecido al que Elías le pidió a Eliseo mientras le echaba encima su capa (1Reyes 19, 16-21).

En la fidelidad a la vocación, o sea la disponibilidad al “servicio real” deben distinguirse los esposos..., los sacerdotes..., todos nosotros... en el pleno uso del don de la libertad que es donación sin reservas de toda la persona. Cristo nos enseña que el mejor uso de la libertad es la caridad que se realiza en la donación y en el servicio. Para tal “libertad nos ha liberado Cristo” y nos libera siempre” (Redemptor hominis).

En EEUU es donde surgió el primer estatuto sobre la libertad religiosa y que siempre ha considerado la Primera Enmienda pero en el año de la Independencia (1766) 10 de las 13 confesiones eran oficialmente protestantes y los católicos vivían sin libertad (unos 30 mil). La Constitución de 1788 dejaba libertad religiosa para los cargos públicos pero la primera enmienda del 91 prohibirá legislar una religión establecida e impedirá la libertad religiosa.

El Papa Wojtyla escribió que “la Iglesia es consciente – y en nuestra época tal conciencia se refuerza de manera particular- de que se debe salvaguardar cuidadosamente la importancia que “los pobres” y “la opción a favor de los pobres” tienen en la palabra del Dios vivo. Se trata de temas y problemas orgánicamente relacionados con el sentido cristiano de la libertad y de la liberación” (Redemptoris Mater, 37).

El papa Clemente VII (1523-34), primo del papa León X, se refugió en Castello Sant'Angelo 7 meses y compró su libertad y se escapó a Orvieto disfrazado. Hay, ha habido y seguirá habiendo quienes creen que la libertad se compra así como quienes pretenden negarla porque les parece malo dejar libertad a los hijos, a los ciudadanos, etc.

Pablo VI recordaba que tod@ bautizad@, porque respeta la dignidad y la libertad ajena tanto como la propia, ha de tratar a los demás con corrección, estima, simpatía, bondad (cf Ecclesiam suam, 1964).

Benedicto XVI en Caritas in veritate (CinV), cita a Pablo VI que “con su visión articulada del desarrollo de los pueblos, pedía regímenes democráticos capaces de asegurar la libertad (…) y nos preguntamos hasta qué punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo de desarrollo que se ha adoptado en las últimas décadas” (CinV, 21).

La fe otorga a la vida una base nueva, un nuevo fundamento sobre el que el hombre puede apoyarse (…) Se crea una nueva libertad” (Spe salvi). Más adelante comenta los dos sucesos históricos recientes porque tienen gran importancia para la concreción política de la esperanza. La RF que pretendía instaurar la razón y la libertad y luego Karl Marx que “ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal” (Spe salvi).

Francisco también recuerda que “la buena predicación (…) demanda (…) que no imponga la verdad y que apele a la libertad” (Evangelii gaudium, 165). Jesús, cuando hablaba a las gentes por las ciudades y los campos de Palestina, no se imponía sino que decía "si quieres…"

“Ni siquiera Tito, que me acompañaba –escribía san Pablo-, aunque era griego, fue obligado a circuncidarse. Y eso, a pesar de los falsos hermanos intrusos que se entrometieron furtivamente a espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a servidumbre” (Gal 2, 3-5).

La Iglesia anuncia la verdad que no viene de los hombres, sino de Dios. “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado”, esto es, del Padre. No todo aquello que los diversos sistemas ven y propagan como libertad está la verdadera libertad del hombre. La Iglesia, en virtud de su misión divina, se hace custodia de esta libertad que es condición y base de la verdadera dignidad de la persona humana” (Redemptor hominis 1979).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

JESUCRIST REI DE L’UNIVERS

La dimensió social de l’evangelització A la 2ª lectura d’avui, diumenge XXXIV del TO, cicle C, últim del any litúrgic doncs el proper és e...